Por : Alfredo Del Valle
San Juan lleva años esperando una obra que puede marcar un antes y un después en la historia de la salud de toda la Región del Valle, la construcción de una moderna Ciudad de la Salud o un Hospital de Altas Especialidades Médicas.
El Patronato de Salud del Sur (Patrosur), integrado por empresarios, profesionales, médicos, enfermeras, ingenieros, abogados, comunicadores y otros sectores de la sociedad, bajo la mentoría del doctor José Joaquín Puello, ha realizado un trabajo que merece reconocimiento, ha gestionado un terreno de aproximadamente 55,000 metros cuadrados, donado por los Sueros Marranzini una distinguida familia sanjuanera; cuentan con un diseño estructural para un hospital de tercer o cuarto nivel de atención y ha mantenido una lucha constante para que el Gobierno haga realidad esta obra.
Durante años se han celebrado reuniones, caminatas, encuentros y múltiples gestiones con un solo propósito, que los habitantes de San Juan y de toda la Región del Valle tengan acceso a servicios médicos especializados sin tener que recorrer cientos de kilómetros hasta Santo Domingo cuando una emergencia pone en riesgo sus vidas.
Ahora le corresponde al presidente Luis Abinader dar el paso decisivo.
El Gobierno tiene la oportunidad de autorizar e iniciar la construcción de esta Ciudad de la Salud en los terrenos que ya fueron donados para ese propósito, sería una de las obras de mayor impacto social para el sur del país y una respuesta a una demanda histórica de miles de familias.
Pero esta lucha debe tener un principio irrenunciable.
La Ciudad de la Salud que reclama el pueblo de San Juan debe ser un hospital público, moderno, equipado con todas las especialidades y al servicio de toda la población, especialmente de quienes no tienen recursos para pagar una atención privada.
Ese ha sido el espíritu con el que nació esta iniciativa y ese debe seguir siendo su objetivo, por eso quiero dejar fijada una posición clara, si en algún momento alguien, sea un empresario, un congresista, una institución, cualquier ciudadano o incluso cualquier sector que participe en este proyecto llegara a proponer que esta obra se convierta en un hospital privado o que se desvíe del propósito para el cual fue concebida, desde ahora debe saber que el pueblo de San Juan estará vigilante y hará valer su voz, esa no es la Ciudad de la Salud por la que se ha luchado durante años.
Los terrenos fueron gestionados y donados para levantar un hospital que sirva al interés colectivo, la lucha de Patrosur ha estado orientada a garantizar atención médica especializada para toda la población, no a crear un centro exclusivo para quienes puedan pagar y Cambiar ese propósito sería desconocer el esfuerzo de quienes han dedicado tiempo y recursos a esta causa, así como las expectativas de toda una región.
Cada vida que se pierde durante un traslado hacia Santo Domingo recuerda la urgencia de esta obra, Cada familia que enfrenta el dolor de no encontrar atención especializada cerca de su hogar confirma que San Juan no puede seguir esperando.
Este no es el momento de dividir esfuerzos ni de permitir que intereses particulares desvirtúen un proyecto de tanta trascendencia, es el momento de unir voluntades.
Invito a las iglesias, juntas de vecinos, gremios profesionales, organizaciones comunitarias, productores, empresarios, estudiantes, comunicadores y a todo el pueblo de San Juan y de la Región del Valle a respaldar esta causa con firmeza y responsabilidad.
La Ciudad de la Salud debe construirse, Pero debe construirse para el pueblo, debe ser un patrimonio público, accesible y con las más altas especialidades médicas.
Ese fue el sueño que dio origen a esta iniciativa y ese debe ser el compromiso que todos defendamos hasta verla convertida en realidad.
Ha quedado demostrado que cuando un pueblo se empodera, cuando sus ciudadanos alzan la voz para reclamar un derecho legítimo o para exigir lo que por justicia les corresponde, ninguna fuerza puede ignorar ese clamor.
Los acontecimientos vividos en los últimos días y meses son una prueba irrefutable de que un pueblo unido, organizado y consciente de sus derechos tiene la capacidad de defender lo que le pertenece.
Que esta experiencia sirva de lección para el presente y para el futuro, nadie debe intentar arrebatarle al pueblo conquistas que han sido fruto de años de lucha, sacrificio y esperanza.
Cuando los beneficios están destinados a mejorar la calidad de vida de la gente, el pueblo no permanecerá en silencio, estará vigilante, firme y dispuesto a defender cada derecho con la misma determinación con la que hoy exige que la Ciudad de la salud de San Juan , que patrosur viene exigiendo al Gobierno Dominicano, sea un patrimonio de todos y un verdadero hospital público al servicio de la población y de lo más pobres.


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