Por :Alfredo Del Valle
Hoy, mientras algunos celebran el llamado Día del Descubrimiento de América, vale la pena preguntarnos,"qué hay que celebrar cuando la historia también está marcada por el saqueo, la esclavitud, la violencia y la destrucción de pueblos enteros".
Cuando Cristóbal Colón llegó a estas tierras en 1492, América no estaba vacía. aquí vivían pueblos indígenas con sus culturas, sus creencias, sus lenguas y sus propias formas de organización, no necesitaban ser descubiertos, necesitaban que se respetara su existencia y su derecho a vivir en su propia tierra.
La conquista abrió las puertas al despojo de sus riquezas, a la explotación de sus habitantes, a los trabajos forzados, a la violencia sexual, a la imposición religiosa y a la destrucción de comunidades. El oro y las riquezas de estas tierras despertaron la ambición de los conquistadores, mientras miles de indígenas sufrieron abusos, enfermedades y condiciones de vida que contribuyeron a una catástrofe demográfica.
En nuestra isla, La Española, el pueblo taíno sufrió las consecuencias de un sistema colonial que transformó radicalmente su existencia, su población fue devastada y su mundo cambió para siempre.
Hoy todavía estamos llamando a esto una celebración, Celebrar la llegada de quienes conquistaron, mientras olvidamos a quienes padecieron la conquista.
No podemos romantizar la historia ni presentar como una hazaña gloriosa lo que también significó sufrimiento, despojo y muerte, reconocer los acontecimientos históricos no es odiar a ningún pueblo, es tener la valentía de mirar el pasado sin maquillarlo.
El 12 de octubre debería ser una jornada de memoria histórica, reflexión y reconocimiento a la dignidad y resistencia de nuestros pueblos originarios.
Porque ninguna bandera, ninguna corona y ninguna riqueza justifican el exterminio de un pueblo. América no comenzó con Colón, ya tenía historia, identidad y humanidad mucho antes de su llegada.
Recordar a las víctimas es un acto de justicia, cuestionar la celebración es un acto de conciencia, y contar la historia completa es una deuda con nuestros pueblos originarios.
Un llamado a los historiadores y docentes, tenemos la responsabilidad moral y educativa de contarles a nuestros estudiantes la historia completa del 12 de octubre, sin maquillarla ni reducirla a una celebración del llamado descubrimiento de América.
Enseñemos lo que realmente ocurrió:, la conquista, el despojo, la violencia, la esclavitud y el sufrimiento de los pueblos originarios, pero también su resistencia, su cultura y su dignidad.
No se trata de ofender a nadie, despertar resentimientos ni condenar a los pueblos de hoy por los actos del pasado, de lo que se trata es de educar con honestidad, pensamiento crítico y respeto por la verdad histórica.
Dejemos de enseñar el 12 de octubre únicamente como un descubrimiento y comencemos a explicarlo también desde la perspectiva de quienes ya habitaban estas tierras, porque educar no es repetir una historia cómoda, sino formar generaciones capaces de conocerla, comprenderla y aprender de ella.
"La historia nos recuerda que los pueblos no solo pueden ser destruidos por quienes llegan de tierras lejanas, sino también por quienes viven entre ellos y desprecian su dignidad. Colón pertenece al pasado, pero la ambición, la crueldad y la falta de humanidad siguen vivas en el presente,Porque hay quienes, sin cruzar océanos ni portar espadas, son capaces de cometer atrocidades peores que las que hoy condenamos de los conquistadores, cambian las épocas, cambian las armas, pero cuando el ser humano pierde la conciencia, la historia corre el riesgo de repetirse".
-Digamos la verdad sobre el 12 de Octubre de 1492.
-Los pueblos tienen derecho



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